Las gaviotas son unos animales de vida ordenada. Cuando toca ir a la playa, allá van todas y no paran de reírse de los chistes (siempre tengo la duda de si será una sola la que cuenta los chistes o se turnan). Si hay que seguir a un barco llenito de pescado, paloma la última. Lo mismo pasa cuando hay que “aparearse”. Empiezan por recuperar el nido del año pasado. Algunos recién casados colonizan los edificios nuevos. Se dan casos de bebés que nacen al mismo tiempo que las gaviotas del tejado de su casa y viven vidas paralelas. Pudiéramos pensar que la gaviota es el avatar del bebé en un mundo 3D. Para cuando el bebé empieza a ser capaz de domar sus brazos para coger cosas (o quizás darle un bofetón a las cosas a la vez que aprietan el puño), la gaviota ya echa a volar. Alguna de ellas pasa a la historia por realizar un único vuelo [en picado hacia la calle].
Habíamos dejado a las dulces parejas adecentando el hogar. La conversación típica viene a ser “¡qué horas!”, “es que me he desviado un poco al volver del puerto”, “¿qué me traes?”, “unos hierbajos”, “espero que sean mejores que los de ayer que estaban llenos de tierra”.
Esta mañana una pareja mostraba su fogosidad al alba y con tiempo duro de levante… Sería fácil parafrasear al inefable Trillo pero creo que también difícil escapar de lo soez. Me imaginé la conversación previa: “¿te has lavado las patas?”, “como los pies de un fiel antes del salat. Como las históricas manos de Poncio Pilato. Como el dinero del Banco Ambrosiano. Como las subvenciones…”, “Vaaaale, sube ¡qué labia tienes, bribón!”. A ojos de un profano*, aquello parecerían unas clases teóricas de vuelo pero había algo más. O eso entendieron unos vecinos porque en el tejado de al lado el contagio comenzó con el ritual de apareamiento. Si fuese una película a esto lo llamaríamos flashback y pondrían un rótulo diciendo “5 minutos antes…”. Pero se trataba de 20 segundos después y en otra ubicación, se veía claramente. Bailoteo nupcial con cabeceo de complicidad. Era evidente. Si hubiese un grupo de gaviotas presenciándolo y se distinguiese a una de ellas muy nerviosa, no podría ser otro que el padre de la novia. Aquello iba a tener un final más predecible que una serie policíaca estadounidense**.
En pocos días, todas las hembras, ordenadamente, se sentarán en el nido, cada una en el suyo. De poco en poco, se levantarán y mirarán su entrepierna: “he notado algo. No, no es nada. Habrán sido gases”. Algún día le pedirán relevo al macho para estirar las alas. Y llegará el día (o no) en el que los dos miren hipnotizados el momento del nacimiento. Y es ahí, en ese preciso momento cuando todos los machos a la vez ponen una cara que refleja sus dudas de padre: “si yo soy blanco y mi mujer es blanca ¡¿por qué nuestros hijos son mulatos?!”. Las madres, muy intuitivas, los tranquilizarán explicándoles que son plumas de leche y que se les van a caer en pocos meses. Los padres fingen tranquilizarse. Y contestan lo mismo que dijo el mismísimo San José en su día: “Ya”.
Más tarde empiezará otro ciclo de vida ordenada. Ejercicios con las alas, saltos con planeo, correteos por el tejado, simulaciones de inicio de vuelo, sustentaciones y a volar!. En la vida paralela, el bebé humano ha hecho el gran salto al biberón con cereales. La gaviota, una vez que aprenden a volar, inician la vida ordenada haciendo lo que hacen los demás: playita, chistes, barco con pescado, … El bebé humano igual: hará lo que hacen los demás.
* El que desluce, desdora, deshonra, prostituye, hace uso indigno de cosas respetables.
** En el 90% de los casos(aprox) el culpable es el actor secundario más conocido. Explicación: al margen de los actores habituales de la serie, el que mayor peso interpretativo tiene en el capítulo es ese actor conocido. En el 90% es interrogado intensamente, disimula, oculta sus intenciones, y finalmente confiesa cuando le hacen un resumen. En el otro 10% también es interrogado, muestra sus sentimientos tras la pérdida, y lucha internamente por no buscar justicia por su cuenta. Pero de los 50 minutos del capítulo, te bastan entre 3 y 5 para acertar casi siempre.

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