La maltrecha sociedad española necesita algunos cambios que varíen su actitud y trayectoria. Desde esta página hago un llamamiento a la construcción de una plataforma web que sirva de infraestructura colaborativa para la formación de un Consejo de Ancianos. Dicho Consejo estará formados por los más experimentados activos que nuestra sociedad tiene: nuestros ancianos. Han pasado la guerra, la post-guerra, la dictadura, los inicios de la democracia y entienden como pocos la degradación de la moralidad en nuestra sociedad. A ellos debemos acudir con la esperanza de manejar esta difícil situación en la que los delincuentes campan a sus anchas desde sus esferas de poder absoluto.
El Consejo de Ancianos estará formado por juristas, ingenieros, profesores, pero, sobre todo, por gente generosa que ofrecerá su tiempo libre en aras de un bien común: dirigir España.
Todo programa de gasto en los Presupuestos del Estado y de las Comunidades Autónomas debe estar avalado por unos indicadores de seguimiento y por unos objetivos a conseguir. Todos ellos deben ser medibles para verificar si el gasto ha obtenido los resultados esperados.
La labor principal de este Consejo de Ancianos es la de velar por que la definición de esos objetivos e indicadores es adecuada y por que su medición tras la inversión se ajusta a la realidad. En caso contrario, denunciarlo y cobrarse responsabilidades. La tarea es ardua pero cuentan con las mejor armas de todas: su experiencia y su número. Basta ya de normas y reglamentos que no se cumplen. Basta ya de impunidad.
Para el funcionamiento adecuado de este Consejo de Ancianos a nivel nacional, la web juega un papel fundamental puesto que no es viable el establecimiento de reuniones de trabajo físicas sino que aquí la única solución pasa por el trabajo colaborativo.
Como subproducto, se ofrecerá a los medios de comunicación la información obtenida para que, junto con la denuncia civil o penal, exista una denuncia pública en los medios. Allá a donde no llegue la judicatura, que llegue la prensa independiente.
No pretenderá ser una revolución que luche contra el Estado sino que colabore con los Organismos que el Estado ya ha definido en su lucha contra la incompetencia política y contra la corrupción. Se entiende que detrás de todo gasto injustificable debe existir alguna razón oculta que debe ser descubierta y los conspiradores encausados.
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